Ciclo Justicia y Confinamiento: Miguel Arenas

Aprendiendo y reflexionando sobre cómo afrontar las dolencias profesionales

Abogado especialista en seguridad social y socio coperativista de Col·lectiu Ronda

1. Explícanos tu trayectoria profesional. ¿Cómo empezaste a trabajar como abogado laboralista y cómo llegaste al Col·lectiu Ronda?La verdad es que me inicié más bien tarde en el ejercicio profesional de la abogacía. Compaginé los estudios universitarios con diversos trabajos, siempre de carácter físico -básicamente de mozo de almacén-, lo que provocó que tardará bastantes años en poder finalizar los estudios. Realmente la carrera universitaria fue bastante frustrante, basada en clases magistrales, sin prácticas, muy lejana de la realidad social. Estaba convencido de que estudié la licenciatura equivocada….Pero tuve la “suerte” de tener que realizar la prestación social sustitutoria, y lo hice en el Centre Penitenciari de Dones de Barcelona (Wad Ras), allá por el año 1997. Allí pude realizar actividades como jurista-criminólogo, y descubrí, además de la marginación social y sufrimiento de mucha gente, que sí podía dedicarme al derecho, pero no para defender intereses económicos, sino para ayudar a gente desfavorecida. De hecho, a partir de la finalización de la PSS, durante varios años colaboré en voluntariado penitenciario en diferentes asociaciones y centros penitenciarios de Barcelona (CP HOMES de Barcelona, CP DONES;CP JOVES, CP Quatre Camins, CP Brians I), me especialicé como abogado del Turno de Oficio Penitenciario y conseguí posteriormente en justicia penal de menores. Pasé unos años en la mutua de accidentes de trabajo FREMAP, tanto en el departamento de prestaciones como en asesoría jurídica – lugar en el que me inicié en el conocimiento del derecho de la Seguridad Social-, hasta que ya me lancé al exclusivo ejercicio de la profesión de abogado. Poco después se cruzó Col.lectiu Ronda en mi camino -la verdad, por pura casualidad, ya que contactaron conmigo a través de la Bolsa de Trabajo del ICAB- y cuadraron circunstancias e ideales…y aquí estoy, hace ya más de 15 años, y pudiendo compaginar el ejercicio de la profesión con la docencia universitaria.

2. ¿Podrías nombrar a un abogado o abogada que te haya impactado, y por qué?Hay varios, podría nombrar muchos, algunos de ellos compañeros míos de despacho actualmente, pero si alguien me ha llamado poderosamente la atención, por su saber jurídico, pero también por su señorío, ha sido Josep Maria Antràs. Haber compartido sala con él es para mí uno de los momentos más importantes de mi carrera profesional. Pero no sería justo que me olvidase de mis compañeros, los fundadores de Col.lectiu Ronda. No fue mucho tiempo, pero pude llegar a compartir despacho y actividad profesional con Josep Ma Gasch, Angelina Hurios, Pep Manté, Joan Lluis Jornet, Francesc Gallisà y cómo no, mi querido Jordi Pujol Moix. Ellos eran abogados, y algo más, personas sensibles con los más humildes, con los más necesitados, con los más heridos por una sociedad y sistema injustos. Gallisà siempre nos recordaba que él no era abogado por vocación, que era un instrumento para obtener justicia social. Me siento plenamente identificado con sus palabras. Y fueron capaces de crear una

cooperativa basada en la participación democrática de sus miembros y cuyo fin principal era conseguir la justicia social. Se jubilaron y no nos pidieron nada a cambio. Col.lectiu Ronda es su herencia, y aquí seguimos, luchando por su legadohasta que consigamos, ojalá, una sociedad más justa.

3. ¿Cómo debe enfocarse un tema de salud y trabajo ante el caso de una enfermedad profesional o un accidente de trabajo de un trabajador?Con rigor, profesionalidad y mucha empatía con el trabajador. Es difícil, y yo lo entiendo, en el orden social, estar especializado en Derecho del Trabajo y en Seguridad Social a la misma vez. Y desde las reformas de los últimos años, aún más, en que la complejidad de ambas ramas se ha incrementado. Por eso, y por la dificultad en asumir la abundante doctrina de nuestros tribunales en materia de protección de la seguridad y salud de los trabajadores (recargo de prestaciones, indemnizaciones civiles, determinaciones de contingencias, listado abierto de enfermedades profesionales, etc…) hay que estar muy preparado técnicamente. Si no, es imposible asesorar correctamente al trabajador. No basta con ser abogado laboralista, has de tener conocimientos en materia de prevención de riesgos laborales, pero también, aunque sean básicos, de medicina,…

4. ¿Crees que el sistema de prevención de riesgos laborales puede sufrir un cambio después de la crisis del COVID-19?Es posible. Puede que el derecho a la protección eficaz del trabajador frente a los riesgos laborales decaiga en favor del poder de dirección del empresario, y que sea por cuestiones económicas. Espero que no ocurra. Por lo menos, la enorme crisis económica anterior no lo consiguió. Pero, por otra parte, nuevos conceptos, como el del “pasaporte sanitario” podrían ser un golpe en la columna vertebral del derecho a la intimidad de los trabajadores. Lucharemos porque no ocurra, pero cómo he dicho recientemente en un artículo sobre esta cuestión, la libertad de control empresarial sobre el COVID-19 en el futuro, nos puede abocar a una verdadera distopía orwelliana.

5. ¿Qué incidencia crees que puede tener esta crisis sanitaria en la celebración de juicios en el social? ¿Veremos juicios por videoconferencia?Quizás, ya se está proponiendo y me parece grave, que los recursos de suplicación en materia de seguridad social no admitan recurso de suplicación, salvo en tema de grado. Es un retroceso que no debemos permitir. Ya sabemos que de antiguo el TC ha configurado el sistema de recursos, al margen de la jurisdicción penal, como una cuestión de legalidad ordinaria. Y creo que hay consenso entre todos los operadores jurídicos, que nos parece adecuado que la mayor parte de asuntos del orden social sigan teniendo acceso tanto a suplicación cómo a casación en unificación de doctrina. En cuanto a las videoconferencias, y en mi ámbito, el de Seguridad Social, realizando los ajustes necesarios -expediente electrónico y anticipación de la prueba documental y pericial a las partes con antelación suficiente- me parece factible. Pero creo que tiene otros problemas prácticos, ¿dónde y cómo comparecen peritos y testigos?, ¿cómo se indentifican?, etc…que suponen importantes dificultades al respecto

hoy en día. Sí, introduciría, cómo en el contencioso administrativo, la posibilidad de realizar procedimientos judiciales sin vista, con conclusiones por escrito, especialmente en altas médicas e incapacidades permanentes.

6. ¿En qué aspectos debe la jurisdicción social centrar sus posibles reformas para encarar la vuelta a la normalidad?Más medios humanos y técnicos. Necesitamos más jueces e incremento de la plantilla de funcionarios en los juzgados. Todo lo demás son parches.

7. Se está hablando que el Gobierno planea implementar una prestación de Ingreso Mínimo Vital similar a la conocida como Renta Básica. A falta de conocer los detalles, ¿De qué manera crees que puede incidir en el sistema de prestaciones una prestación con vocacion universal de este tipo?Es una gran avance social y, precisamente, supondrá una menor litigiosidad en el ámbito de la jurisdicción social. Cuando reclamo contra un alta médica, o una denegación de una prestación de Seguridad Social, lo que estoy haciendo, en muchas ocasiones es forzar alguna solución económica para alguien que ha perdido su trabajo y/o su capacidad para acceder, sea por edad o salud, o por las dos razones, al mercado laboral. Además, si se garantiza una Renta Básica, no será necesario buscar la solución en el ámbito de Seguridad Social. De alguna forma, con todos los reproches que se pueden hacer al Departament de Treball en cuanto a su aplicación, en Catalunya la RGC está realizando esa labor. Hay ocasiones en que puedo derivar a la persona en situación de necesidad hacía esa solución, sin necesidad de forzar prestaciones a las que, o bien no tiene derecho por no haber cotizado suficientemente o bien no puede acceder por no cumplir los requisitos. Un ejemplo es la pensión de incapacidad permanente. Cómo me dijo un magistrado ahora jubilado, “no es lo mismo estar enfermo que estar incapacitado”… pero claro, a quien no tiene recursos económicos, que le expliquen la diferencia, pero no lo va a entender. Ni le va a dar de comer.

8. ¿Alguna película o serie que hayas visto durante el confinamiento?Sí, he “tirado” de Netflix casi tanto cómo del BOE. La película que me ha llamado la atención es “La mano invisible”, de David Macián, basada en una novela de Isaac Rosa. La recomiendo, sin duda. Los que hemos tenido trabajos manuales, sin requerimientos intelectuales, nos vemos retratados en el sistema de producción capitalista, que fomenta la precariedad, los incrementos de productividad, las lesiones relacionadas con los riesgos laborales, la mano de obra barata, el desempleo, la desarticulación de la lucha sindical….y mientras, todos, somos espectadores de nuestro mercado laboral, en silencio, sin actuar… La verdad es que sí me ha sorprendido. Por cierto, una película realizada en régimen de cooperativismo. En fin, y mi sorpresa final fue ver que, cómo productor asociado, estaba mi compañero Vidal Aragonés y, entre las entidades que habían realizado alguna aportación, Col.lectiu Ronda. Me hizo especial ilusión.

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