Ciclo Justicia y Confinamiento: Raquel Alastruey

Reflexiones en relación a la mediación familiar

Magistrada de la sala 12 de la Audiencia Provincial de Barcelona

1.- Cuál ha sido tu trayectoria profesional.Cuando estudiaba en la Universidad, allá por 1980, saqué las oposiciones a auxiliar de la administración de Justicia (hoy, tramitadora), después fui oficial (hoy gestora) y en 1991 ingresé en la Carrera Judicial con destino primero en Rubí, después en Sant Feliu de Llobregat. Al ascender a magistrada estuve destinada en Sabadell y de ahí pasé a la Escuela Judicial como profesora. Posteriormente me incorporé al Juzgado de Primera Instancia no 52 de Barcelona. Durante un año estuve trabajando en el Departament de Justicia, en los trabajos iniciales de implantación de la oficina judicial. Desde 2015 trabajo en la Sección 12 de la Audiencia Provincial de Barcelona. Soy profesora asociada de la Universidad Pompeu Fabra.

2.- Qué jurista te ha impresionado más y por qué.Quedaría bien mencionar a algún clásico ya sea de tiempos pasados o actuales, pero si he de ser sincera me han impresionado, porque de una forma u otra dejaron huella en mi, todos los profesionales con los que trabajo y he trabajado. De todos ellos he aprendido a reflexionar, a cuestionarme lo que hago y como incide en los demás, y sobre todo qué puedo aportar yo para mejorar la Justicia. Desde Antolín Herrero o José María Mena (fiscales) hasta mis compañeros en la Escuela Judicial (Javier Hernández, Juan Pedro Yllanes, Alejandro Saiz, Luis Rodríguez, Pascual Ortuño…) pasando por muchas otras juezas y jueces con quienes he compartido intereses y puntos de vista o diferencias de parecer.

3.- ¿Crees que ha incidido el aprendizaje que se ha podido hacer en un proceso de mediación previo, durante el confinamiento?Lo que sucede en un proceso de mediación es una verdadera transformación personal, se aprende a escuchar al otro, a ver su punto de vista, a modificar los planteamientos iniciales, pero sobre todo uno aprende a valorizarse a si mismo, a “empoderarse”, porque también sabe que la otra parte le escuchó, le entendió. En definitiva, cada uno percibe que puede avanzar, replantear y acordar lo que realmente le interesa.

Desde este aprendizaje, no me cabe duda de que la mayoría de personas que han pasado por un previo proceso de mediación están gestionando los conflictos que pueden surgir en este periodo de confinamiento con mayor capacidad de diálogo y de forma más colaborativa.

De hecho me consta que personas que han pasado por una mediación derivada judicialmente, han vuelto ahora al mediador para que les ayude a superar la problemática en la que se ven inmersas en este momento sobre el cuidado de sus hijos y la contribución de cada progenitor.

4.- ¿Crees que el confinamiento puede haber hecho más proclive la mediación como instrumento de solución de conflictos?En una situación como la actual, en que la pandemia nos ha traído de la mano una crisis personal, social y económica evidente, en que el futuro se hace difícil de predecir y el presente se vive con incertidumbre, nuestros mejores instrumentos para superar los conflictos son el diálogo y la cooperación.

La crisis nos está afectando a todos y sobre todos los ámbitos de nuestra vida (la salud, el trabajo, las relaciones con la pareja, los hijos, los padres y abuelos, nuestra economía), las circunstancias bajo las que contratamos el alquiler o la compra de nuestra vivienda, el trabajo, las ayudas con los que contamos entonces, las personas de nuestro entorno, todas estas circunstancias probablemente han cambiado y tienen una proyección todavía desconocida.

Prever que el legislador o el gobierno puedan dotarnos del marco fijo (leyes) que exigen las situaciones actuales en un tiempo inmediato y que ello dote de certeza a las relaciones sociales ante un futuro incierto es prácticamente imposible.

Ahora es el momento del diálogo y de la cooperación para superar los conflictos que pueden surgir, porque en tiempos de incertidumbre las únicas certezas sobre lo que nos conviene, lo que necesitamos, las tenemos cada uno de nosotros y porque si las personas que sufren los problemas, los conflictos, se ponen a trabajar juntas en la búsqueda de soluciones y no enfrentadas, es decir, si nos olvidamos del “yo tengo razón”, o “para que yo gane tu has de perder,” es mucho más probable que se alcancen resultados que puedan satisfacer a todas ellas.

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