Ciclo Justicia y Confinamiento: Francisco Javier Pérez Ruiz

Me siento particularmente orgulloso de la querella interpuesta por la UPF en 1997 contra Augusto Pinochet que acabaría motivando su detención posterior durante un viaje al Reino Unido.”

Fiscal en la Fiscalía Provincial de Barcelona, secretario de ACJD y miembro de UPF

1.- ¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional? 

Ejerzo de Fiscal en la Fiscalía Provincial de Barcelona. Entré en la Carrera Fiscal en 1990. Antes había estado trabajando un año como Técnico interino en la Administración del Principado de Asturias. Fui destinado a Vitoria en 1991 y desde 1997 tengo destino en Barcelona. He estado adscrito a lo largo de la carrera a distintos servicios especiales como Menores (reforma y protección), Medio Ambiente, Delincuencia Organizada y Extranjería. En la actualidad estoy adscrito a un Juzgado de Instrucción de la capital.

2.- ¿Qué jurista te ha impresionado más y por qué?

A lo largo de mi carrera puedo señalar como referentes a José María Mena y Carlos Jiménez Villarejo. Antes de llegar a tratarlos ya me había impresionado su actuación profesional durante la Dictadura en la que se dedicaron a la defensa de los derechos fundamentales de las personas desde dentro de un órgano del Estado y acabaron siendo sancionados por ello y por su intervención en procedimientos penales relevantes en Catalunya. Mi contacto con ambos se inició por nuestra pertenencia común a la Unión Progresista de Fiscales y continuó al ser destinado a Barcelona donde el primero fue mi Fiscal Jefe durante 10 años. Sigo teniendo contacto con ambos y siguiendo sus análisis totalmente lúcidos sobre la realidad política y social actual.

3.- ¿Cuáles son las principales ideas que deben marcar la línea de actuación del Ministerio Fiscal? O, ¿qué papel representa el ejercicio de la fiscalía en la sociedad? 

El Fiscal promueve la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, según definición constitucional.  Aunque comúnmente se ve al Fiscal como quien ejerce la acusación en los procedimientos penales y hay que reconocer que esa es cuantitativamente la parte principal de nuestro trabajo, actuamos en otros ámbitos siempre en defensa de los derechos de los ciudadanos. Es relevante especialmente su actuación en la defensa de personas sin capacidad jurídica plena como los menores de edad o personas sobre las que se ha decretado o puede decretar judicialmente la incapacidad.

4.- ¿Qué papel debe realizar la Unión Progresista de Fiscales en la profesión? 

Desde 1991 soy miembro de la Unión Progresista de Fiscales y he sido miembro de su Secretariado durante cuatro años no consecutivos además de Delegado en Catalunya por más tiempo. Esta asociación dentro de las funciones asignadas a los fiscales hace especial hincapié en nuestro deber de promover la defensa y plena realización de los principios, derechos y libertades consagrados en la Constitución y en promover la satisfacción del interés social y la defensa de los derechos sociales y económicos de los ciudadanos y la protección de los sectores marginados de nuestra sociedad. A nivel internacional ha destacado en la defensa del principio de justicia universal. Me siento particularmente orgulloso de la querella interpuesta por la UPF en 1997 contra Augusto Pinochet que acabaría motivando su detención posterior durante un viaje al Reino Unido.

5.- Después de todos tus años en la profesión, ¿qué reflexión haces mirando a tu trayectoria? 

Tras casi 30 años en la carrera me considero satisfecho de haber realizado un trabajo que me gusta y de haber actuado en defensa de los ciudadanos, principalmente, de las víctimas de las acciones delictivas. Una de las ventajas de mi carrera es la posibilidad de especialización que es mayor que en la carrera judicial, sometida lógicamente al principio de derecho al juez natural. Sin salir del ámbito penal es relevante la actuación que han tenido fiscales especializados en delitos medioambientales, en siniestralidad laboral o en delitos vinculados a la corrupción. Es deseable que ambas carreras se complementen y se podría seguir un modelo como el italiano donde la forma de acceso es única y se pueden solicitar destinos en una carrera u otra de forma indistinta.  De cara al futuro resta pendiente el eterno dilema de la instrucción de los procedimientos penales por el Fiscal, sistema mayoritario en nuestro entorno. No obstante, dada la situación actual no vemos factible que la modificación se realice a corto o medio plazo.

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